Cenizas

Los dos intentamos dar lo máximo para que la llama que alimentaba nuestro fuego no se apagara. Hacíamos lo posible para provocar pequeñas chispas que avivaran esas llamas. Logramos provocar algunas tormentas eléctricas, precedidas de potentes rayos, que avivaban esas chispas.

 

Por el camino dejamos aislados a nuestros amigos y familiares más queridos. Hicimos lo que siempre había criticado. Olvidar a los que estarán siempre para centrarnos únicamente en nosotros.

 

Y nos equivocamos. Olvidamos que lo que más necesita un fuego, una vez la chispa ya lo ha prendido, es el aire. Que sin oxigeno se apagan. Dejamos de hacer las cosas que nos divertían. Dejé de jugar a fútbol, de subir montañas y de coger borracheras.

 

Cuando nos dimos cuenta, el fuego se había descontrolado. Provocamos, sin querer, un gran incendio. Un incendio tan fuerte que llegó a arrasar con todo lo que nos rodeaba. No puedo quitarme de mi cabeza cuando te vi ardiendo. Llegamos a quemarnos vivos,

 

Hoy te he visto cruzar la calle cogida de la mano de otra persona. En aquel preciso momento es cuando me he dado cuenta de que de todo el fuego, las chispas, las tormentas eléctricas, los rayos y el aire … hoy sólo quedan cenizas.