Tregua

Hoy he decidido darme un respiro.

 

Prometo no pernoctar en busca de amor. No voy a ir pegando bandazos en busca de besos furtivos que despierten en mi esa sensación de adrenalina, de cual reconozco que soy adicto. No cruzaré miradas entre la niebla de bares pequeños esperando alguna sonrisa picarona como respuesta. No invitaré a ninguna desconocida a probar ese licor prohibido que consigue amansar a la fiera más temible. No empezaré a buscar contacto cuando haya bajado la guardia. Un suave dedo deslizándose por encima de su mano. Una rodilla juguetona clavada en la parte interior del muslo izquierdo. Hoy no voy a dar ningún beso a cambio de nada.

 

Casi seguro que no llamaré en la puerta de la vecina para pedir sal. Aunque esta tarde me haya sorprendido con una falda juguetona en el ascensor, de esas que dejan trabajar a tu subconsciente. Prometo no engañarla ofreciéndole una cerveza con la excusa de ponernos al día.

 

Intentaré no utilizar la última bala. Hoy no voy a tirar de la agenda del móvil, ni a utilizar las redes sociales como arma de doble filo. Borré mi último perfil de Tinder al regresar de mi último viaje. No voy a ofrecer mis conocimientos sobre masajes y estiramientos pasivos con fines previsibles. Nunca he sabido dar masajes. No voy a ofrecer mi ficticia sabiduría del hombre que ha estado con muchas mujeres y puede llegar a comprenderlas. Soy incapaz de hacerlo. No voy a jugármela con algún contacto de esos que utilizo en casos de emergencia, de esos en los que casi siempre hallo un sí por respuesta.

 

Esta noche no voy a proponer hacerte las mil y una perversiones. No podrás evadir tu rutina y tus responsabilidades. Hoy no esperaré un bésame pero quédate con las ganas. Hoy no me ducharé para quitarme la calentura. No daré opción a gatillazo por mi lamentable estado de embriaguez. No voy a masturbarme.

 

No será necesario que finjas que me quieres, que me beses como se besa a los amigos, sin segundas intenciones. No será necesario que finjas ningún orgasmo, ni tan solo que sentencies mis opciones con un ficticio dolor de cabeza.

 

Te digo que no habrá ningún trío, conmigo y con mi cama de acompañantes. Como siempre, no podrás quedarte a dormir. Decido no presentar batalla. Alzo mi bandera blanca en son de paz.

 

Voy a dejar las preocupaciones en el banquillo de suplentes. Voy a dormir tranquilo.

 

Hoy, me doy tregua.