Tu torre de naipes

Por una sola vez me gustaría llegar a casa, y después de cenar, sentarme en el sofá y poder leer tus relatos. Me gustaría que fueras tú la que escribe.

 

Me gustaría que dijeras que llevas muchas noches sin dormir. Que me hechas de menos cada vez que visualizas una foto mía en instagram. Que esperas que tu consciencia te deje tranquila por haberme envuelto en papel de plata y haberme tirado a la basura.

 

Escribe que todavía te levantas con las marcas de mis dientes clavadas en tus nalgas. Que todavía recuerdas el olor que desprendía mi cuerpo cuando estaba encima del tuyo. Escribe que nunca imaginaste que una barba pudiera hacer tantas cosquillas. Que te gustaba el sabor de mi polla. Que notabas una sensación única cuando buceaba entre tus piernas. Confiesa que perdiste la cuenta de los orgasmos que podías llegar a tener en un mismo polvo.

 

O tal vez cuéntame que lograste reconstruir tu torre de naipes. Que la carta que no encajaba en la baraja era la mía. Que ya has empezado a reír navegando por otros perfiles de redes sociales. Explícame que duermes con la consciencia tranquila porque te diste cuenta que no significaba nada para ti. Que ya no te gustan los hombres con barba. Que no es necesario el sexo para ser feliz.

 

Pero escribe, escríbeme alguna cosa. No me dejes vivir en esta ignorancia.