Mi lista negra

He escrito este texto con la finalidad que conozcas todas mis cosas malas. Creo que las buenas sobresaltan a tus ojos y no te dejan ver mi lado oscuro.

 

He intentado hacer el bien por encima de todo aunque reconozco que siempre me ha favorecido el papel de malo. Siempre me ha ayudado a aparentar ser más fuerte, a ser el líder de mi manada y a que las mujeres que me propusiera sintieran atracción por mi.

 

He utilizado mi inteligencia para aprovecharme de personas que no lo merecían y de eso me arrepiento. He puteado a malas personas y, en cambio, no me sabe mal.

 

He tenido comportamientos machistas y a veces he levantado la voz más de la cuenta en algunas discusiones. Todo esto, sin ser consciente de lo que hacía. He dicho cosas muy feas cuando estaba enfadado. Sólo por hacer daño. El problema es que casi siempre digo la verdad.

 

He mentido muchas veces para escaparme de lo que me hace daño. He ensayado enfrente el espejo la cara que tengo que poner para que no me pillen. Lo he llegado a hacer tan bien que me he llegado a creer mis mentiras.

 

He temido a la muerte varias veces cuando he pasado por crestas peligrosas en la montaña. He sido egoísta. He priorizado mi adrenalina por encima del sufrimiento de la gente que me quiere.

 

He sido cobarde por no querer ver a mi abuelo sufrir sin saber que se estaba muriendo. Ojalá pudiera volver a abrazarlo.

 

He abusado del alcohol demasiadas veces. Casi tantas como las que lo he utilizado de excusa por eludir mis responsabilidades. He vomitado mis penas cuando ya no podía retenerlas dentro de mi.

 

He odiado las drogas. Odio a la gente que las consume. He perdido amistades por su culpa.

 

He tenido la facilidad de olvidar a la gente que ya no quiero en mi vida. Nunca me han vuelto a visitar sus fantasmas.

 

He besado con los ojos abiertos pero el corazón cerrado.

 

He llevado a mi cama a mujeres inalcanzables sólo por llenar mi ego. He follado con chicas que eran un escaparate pero estaban vacías por dentro. He provocado orgasmos diabólicos por el simple hecho de quedar como el puto amo.

 

He creído en el amor aún sabiendo que tenía fecha de caducidad. He roto corazones pero intentando dejarlos sin las cicatrices que tiene el mío. He perdido la vergüenza en alguna de aquellas mudanzas que hice por amor, sin ser amor lo que me movía.

 

He terminado este texto esperando que te asustes y te vayas para siempre. Pero si te quedas, si te quedas … te prometo que tengo el doble de cosas buenas y te invito a descubrir todas las que todavía no sabes.