En tierra de nadie

Naciste en una playa. Situada en el mundo de la seriedad, formada por habitantes adultos, responsables y muy estrictos consigo mismo. Tenían una forma de pensar y trabajar cuadriculada y meticulosa. Creyendo que el trabajo es necesario para alcanzar la felicidad. Incluso llegaban a pensar que la Tierra sólo podía ser entendida desde un único punto de vista, obviamente el suyo.

Pero eras diferente. No te dejabas influenciar por los demás. Creabas tu propia opinión de las cosas, más allá de lo que querían imponerte. Buscabas la felicidad por tu propia cuenta. Por eso te sentías incomoda, en una sociedad que no podía entender-te. Así que un día, intentando escapar, decidiste salir a nadar y encontraste una isla, situada en tierra de nadie.

Yo nací en la orilla de enfrente. En un mundo dónde se prioriza la diversión. La mayoría de habitantes sufren el conocido “ síndrome de Peter Pan”. Les gustaba huir de las responsabilidades y tomaban las decisiones según desde donde soplaba el viento. Trabajaban para poder pagar sus gastos, pero creían que la felicidad era efímera y intentaban buscarla constantemente en diferentes sitios. A diferencia de ti, yo si que me parecía a ellos.

A mi también me gustaba escapar de mi gente, y normalmente me refugiaba en una isla desierta que había encontrado casualmente un día nadando.

Allí te encontré a ti. El ser tan diferente me atrajo desde el primer momento. Nos llegamos a enamorar, a ser felices, a necesitar saber el uno del otro. Cada día, al atardecer, quedábamos en aquella pedazo de tierra situado entre dos mares.

Pero pasaron los días y surgieron las dudas. Mis dudas, las cuales se transformaron en grandes olas. Cada día te resultaba más difícil llegar hasta mi. Hasta que un día, cansada de luchar contra todas las dificultades, decidiste rendirte. Te dejaste llevar por las corrientes marinas, las que casualmente te devolvieron a tu playa.

 

Y empecé:

A tragarme mi propio ego,

a nadar contracorriente,

a probar el sabor de la derrota,

a buscarte por los lugares más recónditos,

a echarte de menos.