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Como buen Tauro siempre he sido una persona pasional. Para mí es imposible no aplicar mis sentimientos en todo lo que hago, eso me ayuda a que mi grado de satisfacción cuando consigo algo sea el triple de lo imaginado, pero cuando no lo consigo, mi frustración aún es mayor.

Intento recordar las cosas y los hechos que han marcado mi vida. “Después, él la acompañó a casa y, tras darse las buenas noches en el porche, la besó por primera vez, no sin preguntarse por qué habría tardado tanto en hacerlo.” El cuaderno de Noah (1997) Nicholas Sparks. Creo que los hechos más importantes de la vida de uno mismo, son los que suceden por primera vez.

La primera vez que lloré de verdad fue cuando murió mi abuelo Pedro. Antes ya habían muerto mis otros abuelos, a los que lógicamente también quería, pero él era una persona muy especial. Mi segundo padre, el que me venía a buscar al colegio cuando era pequeño, el que se ponía de portero, en el parque de enfrente de casa, aún teniendo dos prótesis de rodilla, el que me acompañaba al bar a ver los partidos del Barça aunque él era seguidor del Real Madrid. Me di cuenta de lo importante que era para mí, como no, cuando supe que ya no lo vería más.

El primer beso lo di o me lo dieron con dieciséis años. Habíamos salido del colegio y llovía a cántaros, después de correr un buen trozo decidimos refugiarnos en una parada de autobús. El paisaje ideal y las ganas que nos teníamos propiciaron la situación. Recuerdo mi ternura torpe de quien nunca ha besado y debe improvisar. Pudimos practicar el segundo e incluso el tercero antes de que llegara el bus.

La primera vez que lo hice fue en Porto di Jesolo. No era italiana, era de aquí y estudiábamos en el mismo curso, no en la misma clase, y por aquel entonces decidí conocerla un poquito más de la cuenta en el viaje de fin de curso. Cerca de la Vechia Signiora se enfadó con su mejor amiga y vino llorando a mi habitación. La consolé lo mejor que pude.

La primera vez que descubrí el Paraíso fue en Kanawa, aunque había viajado ya muchísimo. Allí también entendí que significaba estar enamorado. En el fin del mundo me replanteé mi vida seriamente, por primera vez obviamente.

He recordado mi vida olvidando lo que no me aporta nada.

He perdido contigo lo que gano a final de mes.

He intentado ignorar el diablo aún sabiendo que me conocía.

Me he enamorado del desamor a la vez que me desenamoraba del amor.

He llenado corazones vaciándome al máximo.

He escrito un blog por primera vez.

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