Fuiste siempre por delante

Lo descubriste de bien pequeña. En el colegio, te gustaba decir la respuesta antes de que el profesor terminara de formular la pregunta. Eso hizo que te ganaras a pulso la fama de repelente y sabelotodo. 

Desde entonces, tu forma de ser no ha cambiado. Anticiparte a las situaciones te transmite seguridad, probablemente no sepas como actuar delante de un futuro incierto. Me haces jurarte y prometerte las cosas para poder anteponerte a los acontecimientos y saber como actuar cuando estos sucedan. 

Nuestra historia empezó así, me saludaste antes de que yo te viera por primera vez, te fijaste en mí y segundos después me fijé yo en ti. Nos conocimos en aquel gimnasio, donde yo daba clases y tu venías a hacer deporte. Preveías los días que yo estaba en piscina y tu hacías clase de spinning. Me mirabas mientras pedaleabas a través de aquel cristal humedecido por el vaho. Esperabas hasta que se cruzaran nuestras miradas y intercambiáramos unas sonrisas. 

Te adelantaste también para invitarme a la cena de tu cumpleaños. No te negaré que me sonó raro, apenas habíamos hablado, pero reconozco que accedí a ir porque me empezaste a gustar. Seguro que yo a ti ya te había gustado antes.

Me aventajaste en darme el primer beso. Fue a mi casa, salía de una dura operación de ligamentos cruzados y viniste a visitarme. Entraste antes de llamar a la puerta, me abrazaste antes de que reaccionaran mis brazos y me consolaste antes de que yo empezara a enamorarme verdaderamente de ti. Previste que empezaríamos a vivir juntos antes de empezar a salir de verdad. Te antepusiste a mis sueños y llegamos a visitar los sitios más recónditos del mundo.

Ahora estamos viviendo en una nube, en una situación envidiable para la mayoría de las parejas, en el punto más alto de nuestra relación. Pero te conozco, tanto estar a tu lado me ha permitido adquirir tus habilidades innatas, empiezo a adelantarme a tu siguiente paso. Por eso, hoy, cansado de ser siempre el segundo, preludio el siguiente movimiento del tablero de ajedrez de tu mente y antes de que pueda salir cualquier sonido de tus dulces labios te digo:

“Lo siento, pero lo nuestro no funciona, te dejo.”

 Y acierto, B4, tocada y hundida.