Trucos de escapismo

Nunca quise ser mago, jamás creí en los trucos de verdad, pero si que es cierto, que puedo conseguir las cosas que me propongo como por arte de magia. 

Cansado de cuestionarme lo incuestionable decidí alcanzar lo inalcanzable licenciándome en borracheras. Durante un tiempo perseguí a mis quimeras, malgasté tu paciencia, resurgí mis cenizas y recordé todo aquello que había olvidado. Me di cuenta que mi oscuro pasajero no había muerto. Simplemente llevaba mucho tiempo dormido y acababa de abrir un ojo.

Siempre pensaste que huía de mis problemas y no es así, intentaba realizar el mas grande truco de magia jamas concebido: el escapismo.

Cómo el gran Màgic Andreu, o un tal David Copperfield, logré realizarlo tantas veces que llegué a bordarlo. Cuando querías hablar de cosas serias me sonaba el móvil, cuando querías quedar me salían imprevistos de última hora, cuando me buscabas no me encontrabas, e incluso cuando me querías soñar yo aún andaba despierto.

Paulo Cohelo, escritor y novelista brasileño, dijo una vez: “La magia es un puente que te permite ir del mundo visible al invisible. Y aprender las lecciones de los dos mundos.” He intentado adquirir lo mejor de ambos. Algunas veces he disparado a quemarropa delante de testigos, otras me he esfumado como el humo en el aire.

 

Ya sabes que desapareceré: 

  • En momentos inquietos.

  • En situaciones tensas.

  • En discusiones.

  • En problemas que no tengan solución.

  • Siempre que necesite desaparecer.

Aunque también sabes que apareceré cuando realmente me necesites.