Cosas pequeñas sin importancia

Y decidiste marcharte.

Después de tocar tocar fondo, hundido en un mar de lágrimas y muy perdido en el triángulo de tus Bermudas ... decidí salir a flote. 

El camino no fue fácil, las corrientes marinas, la perturbadora fauna, las sirenas varadas y algún que otro pez carnívoro deseaban que me quedara en lo mas profundo. Allí conocí especies en extinción, algunas hermosas e inquietantes como la "Medusa Arcoiris" o el "Dragón de Mar", otras espeluznantes y a la vez repelentes como el "Fringehead Sarcástico" o el "Pez murciélago".

Miguel Lozano, récordman español en apnea libre (117 m.), dijo: "Doce personas han pisado la Luna, pero sólo seis han descendido a 120 metros con una sola respiración". Apuesto que aquel día lo superé. Durante el trayecto descubrí que mi fuerza de voluntad era mas poderosa y llenaba mas mis pulmones que cualquier apnea, que mis ganas de vivir tenían mas potencia que mis piernas cansadas de chutar la pelota y hacer spinnings, que el salir de esa situación dependía de mi y no del aire que poco a poco se me escapaba por la nariz.

Cuando llegué a la superfície decidí descansar flotando, haciendo el "muerto" que se le llama. Allí tuve tiempo de recuperar fuerzas, lejos de todo, relajándome con el vaivén de las olas. Llegué a odiarte, también a quererte. Decidí nadar crol hasta la playa mas bonita, posiblemente me recordaba Kanawa, pero vi que al avanzar tan rápido mi cuerpo se fatigaba demasiado y volvia a hundirme.

 

Y aqui sigo yo,

Buscando tiempo para perderlo,

Valorando cosas pequeñas sin importancia,

Rompiendo reglas que yo mismo me impuse,

Recordando recuerdos,

Olvidando el olvido,

Nadando braza.